Plano SecuenciaEntrar
Retratar personas

Por dónde empieza un buen retrato

El problema no es la cámara, es que está incómodo

Muestra gratuita25 puntos

Le dices «ponte ahí» y de repente esa persona que conoces de toda la vida se convierte en un maniquí. Brazos rígidos, sonrisa de foto de carnet, mirada que no sabe dónde ir. Y tú piensas que es culpa de la cámara.

No lo es. La cámara hace su trabajo. Lo que ha pasado es que la has puesto en un sitio raro, sin saber qué hacer con el cuerpo, con un objetivo apuntándole a la cara y en silencio. Cualquiera se pondría tenso.

Un buen retrato es el 80% de trato y el 20% de técnica. Se gana antes de disparar, no en los ajustes.

La gente no sale mal por fea ni por torpe. Sale mal porque está incómoda, y la incomodidad se ve: en los hombros subidos, en las manos que no saben dónde meterse, en la sonrisa que se apaga a la mitad.

La buena noticia es que esto se dirige. No hace falta que la persona sea guapa ni que sepa posar. Hace falta que se olvide de que la estás fotografiando. Y eso lo consigues tú, con lo que dices y con dónde la colocas.

En este curso vamos a eso: relajar a alguien que no es modelo, colocarlo bien, iluminarle la cara y cazar el momento en que por fin es él. Empezamos por lo primero: cómo se dirige a alguien que no ha posado en su vida.