Una foto con buena luz hecha con un móvil viejo gana a una foto con mala luz hecha con una cámara de tres mil euros. Siempre.
Cuando una foto «no queda bien» y no sabes por qué, mira la luz antes que cualquier otra cosa. Es la causa en la mayoría de los casos.
Las tres preguntas
- ¿De dónde viene? Colócate para que dé sobre lo que fotografías, no detrás.
- ¿Es dura o suave? Sol directo hace sombras marcadas. Día nublado o sombra, sombras suaves.
- ¿De qué color es? Mezclar la luz cálida de una bombilla con la fría de una ventana produce colores raros.
El error más común: la persona de espaldas a la ventana. El móvil expone para la ventana y la cara sale oscura. Gírate y que la ventana te dé a ti en la espalda, no al sujeto.
La prueba de la mano
Extiende una mano y gírala despacio delante de ti antes de disparar. Verás cómo una cara se ilumina y la otra cae en sombra: de un vistazo sabes de dónde viene la luz y si es dura o suave. La suave envuelve y perdona; la dura marca cada arruga. Para un retrato amable, busca la suave.
Nada de esto depende de la suerte: depende de la hora. Y hay dos que valen más que todas las demás. Las vemos ahora.