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Fotografía con el móvil

Empezamos por lo importante

La luz manda sobre la cámara

Muestra gratuita25 puntos

Una foto con buena luz hecha con un móvil viejo gana a una foto con mala luz hecha con una cámara de tres mil euros. Siempre.

Cuando una foto «no queda bien» y no sabes por qué, mira la luz antes que cualquier otra cosa. Es la causa en la mayoría de los casos.

Las tres preguntas

  1. ¿De dónde viene? Colócate para que dé sobre lo que fotografías, no detrás.
  2. ¿Es dura o suave? Sol directo hace sombras marcadas. Día nublado o sombra, sombras suaves.
  3. ¿De qué color es? Mezclar la luz cálida de una bombilla con la fría de una ventana produce colores raros.

El error más común: la persona de espaldas a la ventana. El móvil expone para la ventana y la cara sale oscura. Gírate y que la ventana te dé a ti en la espalda, no al sujeto.

ventana cara mira a la luz cámara tú, de espaldas
La ventana delante del sujeto: la luz le da en la cara. Tú disparas de espaldas a ella.

Un ejemplo de todos los días: una foto a alguien sentado en un café. Si lo pones con la ventana detrás, el móvil ve toda esa luz y apaga la cara: sale una silueta. Gíralo para que mire hacia la ventana y la misma cara, con el mismo móvil, se llena de luz suave. No has cambiado de equipo, has cambiado de sitio. Y si no hay una ventana a mano, sal a la puerta: la luz de fuera en sombra es la mejor que tendrás gratis.

La prueba de la mano

Extiende una mano y gírala despacio delante de ti antes de disparar. Verás cómo una cara se ilumina y la otra cae en sombra: de un vistazo sabes de dónde viene la luz y si es dura o suave.

Luz suave

Nublado o sombra. Envuelve, perdona la piel y no hace entornar los ojos. La de los retratos.

Luz dura

Sol directo de mediodía. Marca arrugas, hace sombras feas bajo los ojos y quema los blancos.

Hazlo hoy: en la próxima foto que tomes dentro de casa, busca la ventana más grande y coloca a la persona mirando hacia ella. Una sola decisión, y verás el salto.

Nada de esto depende de la suerte: depende de la hora. Y hay dos que valen más que todas las demás. Las vemos ahora.